2018 - XIII Jornada de la Escuela - Sem. ESCUELA
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2018 - XIII Jornada Escuela de Psicoanálisis
de los Foros Campo Lacaniano / España F9 (IF-EPFCL)

El despertar de la angustia

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Programa


TARRAGONA, 3 DE MARZO DE 2018
en El Seminari, Carrer de Sant Pau 4

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El despertar de la angustia

El psicoanálisis se ocupa de lo que no anda bien, de lo que no funciona en la vida o en la existencia de un individuo y lo que llamamos síntoma perturba el cuerpo y nos obliga a plantear una nueva disposición metodológica entre un cuerpo del saber vinculado a la falta en ser y un cuerpo libidinal afectado por la angustia. Esta distinción concierne a la conceptualización misma de la angustia que está presente en la constitución del deseo a partir de la estructura de la causalidad del objeto: Sólo la angustia transforma el goce en objeto causa de deseo[1]. La angustia, señal de lo real, permite a Das Ding tomar forma de objeto a. La conexión de la angustia con lo real del goce es lo que Lacan acentúa como certeza, y la contrasta con lo dudoso del significante.

A partir de estos desarrollos se produce en Lacan un rebajamiento del papel del deseo, pues el deseo, en el fondo, es siempre un error sobre el objeto que cuenta. Al final del análisis el deseo se deshincha, pues no es más que un señuelo/semblante. Por eso, el analista no se deja fascinar por la interpretación del deseo y apunta al goce, a lo que no se deja significantizar.

La cadena significante da contenido al síntoma, especificidad en el cuerpo o en el pensamiento. Por eso la interpretación utiliza el equívoco, y en particular el equívoco homofónico, para cortocircuitar el sentido. Así se tocan los elementos del inconsciente fijados al goce y marcados por la repetición, y se puede producir un efecto de desplazamiento, un efecto sobre la fijación sintomática. Al final hay una nueva relación con la repetición, como validación de que hay algo nuevo en el decir.

La angustia es un afecto que no está reprimido. Lo que está reprimido son los significantes que podrían nombrar el objeto en cuestión, el objeto de la angustia. Es aquello que para Freud hace señal en la superficie del yo, en referencia al yo ideal, y es una señal en relación al sujeto y el objeto a, para Lacan. Franquearla permite abordar lo oral, lo anal, lo fálico, lo escópico[2], lo invocante, pues en cada etapa de la estructuración del deseo debemos localizar el punto de angustia.

Hay un desarrollo de la Angustia en Freud y también en Lacan. La angustia en el Seminario X se produce cuando la falta que produce el deseo es perturbada, no cuando se pierde un objeto mundano, como se suele creer. Da cuenta del sadismo, del masoquismo, del pasaje al acto y del acting out. En el Seminario XX permite aprehender sobre la relación sexual, lo que constituye el objeto del deseo en las mujeres y en los hombres. En RSI participa del anudamiento borromeo, es un desbordamiento de lo Real en lo imaginario.

La Tercera va dibujando hacia dónde nos lleva Lacan con la Topología, pero será en el Seminario RSI donde se despliegue la tríada freudiana de inhibición, síntoma y angustia. Allí nos dice que la Angustia es el síntoma tipo de todo acontecimiento de lo real y la respuesta pasa por la estructura clínica. Está ligada a las definiciones y a las palabras. Contextualizada en las condiciones sociales, a las etapas históricas. Es un afecto que no viene ni de lo simbólico ni de lo imaginario, por lo tanto es un afecto que no engaña. En definitiva, La Tercera abrocha el compromiso analítico en el campo de la teoría, de la clínica y de los lazos sociales, al distinguir un sentido como causa, del goce del sentido, instalado entre I y S, que no es más que goce de sentido del pensamiento.

El goce pulsional no es socializable, lo que abre una brecha entre el goce normalizado por el discurso y la verdad del goce singular, y por eso el Psicoanálisis trata de distinguir muy precisamente entre la enfermedad y los enfermos frente a la deriva en la que han entrado los dispositivos de la Salud, al olvidarse del enfermo en beneficio de la enfermedad[3]. Como nos recuerda Lacan, cada generación reinventa sus arreglos de goce con la aparición de sufrimientos inéditos en los sujetos y en las estructuras colectivas, y por eso la práctica analítica tiene que ubicar ese malestar en el contexto de las condiciones de la subjetividad de la época.

El neoliberalismo programa un desamparo organizado con diversas alternativas de “cosificación” que aumentan el plus de goce y conducen a una consolidación del fantasma que desemboca en un refuerzo de las fijaciones de goce. Insta al sujeto a un goce autista y sin freno por medio de una fetichización de bienes y objetos que a la vez arrasa con las particularidades, y retorna correlativamente en diversos tipos de segregación y fundamentalismos.

Si, como sabemos, para Freud, los objetos de la pulsión colman la pérdida de vida a través de las pulsiones parciales, hoy los plus de gozar, haciendo tapón de la castración, aumentan significativamente, lo que nos lleva a redescubrir lo problemático de los lazos actuales de los seres hablantes. Al respecto, el discurso cambiado por la metáfora reorganiza la realidad, pues las metáforas son mensajeras de la significación. Por ejemplo, “soy adicto” “soy alcohólico”, “soy jugador”, “soy anoréxica”, señalan un anclaje en el discurso que no fomenta, e incluso impide, la formulación de interrogantes en torno al padecer subjetivo. Mientras que el discurso que funda el inconsciente marca un punto de imposibilidad en la relación sujeto objeto, el discurso capitalista confiere un falso ser, definido por una práctica y no por un síntoma.

Paradójicamente, no son las Ciencias Sociales quienes se ocupan del malestar cuya señal es la angustia, sino que más bien lo forcluyen. En contraste, en el discurso psicoanalítico se trata de transmitir un decir propio que recoja las patologías del punto de almohadillado sobre la incertidumbre histérica y sus arrebatos de agitación, sobre los efectos de exceso de la cadena rota en la manía, sobre el pasaje al acto del obsesivo, la petrificación melancólica o las personalidades “como si” –para las que la palabra y la conducta son de prestado–, o sobre las voces y los neologismos del automatismo mental. En definitiva, lo Real es el eje de lo que atañe a su ética. 3 Ver 1 de 5. Jordi Évole. Salvados, Enero 2018. Agradezco a Daniela Aparicio su articulo y a Carmen Gallano sus comentarios al respecto en Facebook.

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1. La angustia es el motor de la represión, un operador de la exigencia pulsional
2. La cuestión de lo escópico como marco del fantasma tiene todo su interés en el seminario de la Angustia (espacio) y la cuestión de lo invocante (temporalidad), respecto a lo que Lacan tenía previsto hablar al año siguiente sobre los Nombres del Padre.
3. Ver 1 de 5. Jordi Évole. Salvados, enero 2018. Agradezco a Daniela Aparicio su articulo y a Carmen Gallano sus comentarios al respecto en Facebook.

Pilar Dasí

Preludio 4 descargar PDF castellano

El despertar de la angustia

Angustia, compañera infatigable que no engaña nunca, en toda la experiencia analítica. Desde el inicio hasta el final, ella forma parte de lo real, y en esta ocasión nos convoca al encuentro de la jornada de Escuela, marcando el ritmo, la melodía y la improvisación:

Desde el comienzo de la experiencia analítica, nos orienta en ese movimiento de sucesión regular de elementos significantes. Un S1 que representa a un sujeto para otro significante S2, dividiéndolo y dejando un resto “a”. Interpretaciones que revelan el sentido y adormecen la angustia, pero sin lograr acallarla. Las resistencias del yo, la compulsión a la repetición del ello, la necesidad de castigo del superyó que Freud nos muestra y el goce del síntoma que señala Lacan, nos lo muestran. El dispositivo analítico fuerza el síntoma-goce a devenir una metáfora, con la apertura del inconsciente al comienzo del análisis. En transferencia logra que el goce sintomático condescienda a pasar por el campo del Otro y lo hace no-todo.

Sucesiones a lo largo de un tiempo, el psicoanálisis elige sostener al sujeto en su deseo. Pero aquí ya no se trata de la representación del sujeto, sino del cifrado, que es la dimensión del lenguaje que nada tiene que ver con la comunicación. Significante que constituye signo para otro signo y que tiene por efecto un sujeto y que surge de algo que no puede tener su justificación sino en otra parte. El régimen de esta marca es el de la contingencia, pero que deviene luego necesaria. Diferencia el síntoma de las formaciones del inconsciente, por su fijeza, permanencia y repetición. Ya no es el inconsciente cadena, sino un inconsciente de S1 sueltos, S1-S1,S1 ...

Concepción y ejecución de la acción de forma simultánea sin directrices previas. Acto y transmisión de la salida o conclusión de la cura. Lo innombrable de lo real en lo que tiene de menos penetrable, sin dirección, sin mediación alguna posible, algo ante lo que todas las palabras se detienen, el objeto de angustia por excelencia, pero que no paraliza ni detiene. Experiencia privilegiada excepcional donde un real es aprehendido más allá de toda mediación. Goce opaco respecto del cual la interpretación y el sentido ya resultan secundarios. ¿En qué deviene la angustia al final?

Bibliografía
– Sigmund Freud, XXI. El malestar en la cultura.
– Jacques Lacan, Seminario 21. Les non-dupes errent.
– Schejtman, F. Sinthome. Ensayos de clínica Psicoanalítica nodal.

Zabalo M.J. 18-I-2018

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El surgimiento de la angustia en la cura, función de despertar

Lacan, siguiendo a Freud, presenta el afecto de angustia como una señal, pero como “una señal que no engaña”; a diferencia del significante que es engañoso, mentiroso, el afecto no es reprimido, no puede pasar a la represión: es un afecto de estructura, efecto del mordisco de lo simbólico sobre lo real que contribuye a dotarnos de un cuerpo.

La incidencia del significante es anterior a la constitución del sujeto, que se acompaña de una pérdida de goce, cuando el significante se encarna: corte inaugural que el lenguaje opera sobre el viviente, permitiendo la emergencia del sujeto del que decimos que tiene un cuerpo y no que es un cuerpo, “Separtición fundamental –partición en el interior–, es lo que se encuentra inscrito desde el origen en lo que será la estructuración del deseo” (1), nos dice Lacan.

A diferencia de lo que se puede extraer del discurso de Freud, él dice que la angustia “no es sin objeto” (2). ¿Hay que concluir que esta parte de goce perdida para siempre será objeto de angustia? ¡Seguramente no! Jugando con el equívoco “pas sans/passant” (no sin/pasante), nos invita a acoger la angustia como el camino que conduce a la cuestión del objeto, “ el camino que revivifica toda la dialéctica del deseo” y que esclarece “la función del objeto en relación al deseo”. (3)

Así, en la cura, lo que el sujeto se debe tratar, es el hecho de que hay estructura, una falta en el goce: no hay relación sexual y no hay Otro del Otro S (A barrado).

Los surgimientos de la angustia tienen entonces función de despertar y cortan la constancia tranquilizadora que favorece la relación transferencial que puede utilizarse como pantalla a lo real.

Guían a ese punto de real, castración radical a partir de la cuál se han organizado fantasma y síntoma. Es así que comprendo por qué, en la lección de 17 de Diciembre 1974, Lacan nos dice que “la angustia, es lo que es evidente, es lo que del interior del cuerpo ex-siste, ex-siste cuando hay alguna cosa que le atormenta, que le despierta”. Subrayo “evident” color de vacío (vide)...

En la cura, la angustia puede conducir al sujeto a reencontrar la castración radical y posicionarse ante ella: este punto se abre al deseo, un deseo inédito que, entonces, no se sostiene más del fantasma.

1– Jacques Lacan, Seminaire L'angoisse, Seuil, Paris, p.273.
2– Ibid, p.105.
3– Ibid, p.265.

Traducción
: Blanca Sánchez Gimeno supervisada por la autora

Lydie Grandet

Preludio 2 (descargar PDF)

El despertar de la Angustia

¿Dónde ubicar el despertar de la angustia en la constitución del sujeto?

En el capítulo XXIV del Seminario de “La angustia”, Lacan se refiere al objeto cesible. Este objeto no es el mismo objeto que cae como resto en la constitución del parlêtre. El objeto caído es aquel que se produce como efecto de la inmersión del lenguaje y tiene un efecto sobre el organismo viviente y sobre el Otro. El primero se transformará en sujeto y el Otro, en Otro barrado. Esta separación, según lo que plantea Lacan en este seminario, se produce a nivel de lo real. Este objeto no tiene imagen, ni nombre.

El objeto cesible es otra cosa. Es efecto de una operación del lenguaje que pasa entre el sujeto y el Otro. Lacan utiliza la misma letra, pero hay diferencia entre este objeto caído como resto de la operación de constitución del sujeto y este objeto cesible que se manifiesta a nivel de los fenómenos. El objeto a podrá presentarse como oral, anal, mirada o voz. La cesión es un momento constitutivo del objeto propio de cada uno. El sujeto es representado por este objeto.

¿Qué relación entre este objeto cesible y la angustia? La angustia precede al objeto cesible y está entre el sujeto y el Otro barrado. El objeto cesible viene a posteriori, es plural y responde a la angustia. Ante la pregunta por el deseo del Otro, el sujeto suelta un trozo, como la lagartija que suelta una parte de su de cola. Esta cesión tiene una función de separación.

¿Qué pasa con la angustia en los hombres y en las mujeres? Encontramos diferencias, de eso tenemos evidencia en nuestra práctica analítica.

En el encuentro sexual es el órgano fálico el que está en el lugar de objeto. Lacan habla de tumescencia y detumescencia del órgano. En el acto sexual hay una cesión del órgano, similar a la cesión de los objetos pulsionales.

Mientras el hombre se angustia por estar a la altura, porque su órgano responda, sabiendo que hay algo que se le escapa, una mujer se angustia porque no tiene un trozo que soltar, es ella misma la que está en el lugar de objeto. La dificultad para hacer semblante de objeto, la posibilidad de quedar como puro objeto para un hombre resulta amenazante y despierta la angustia.

Lacan nos habla de la garantía real que el analista debe ofrecer para que el trabajo del análisis pueda llevar las cosas más allá del límite de la angustia.

Estos y otros temas serán abordados en nuestra próximas Jornadas de Escuela que se desarrollarán en Tarragona el día 3 de Marzo del 2018.

Bibliografía:
Lacan, J. Seminario X: La Angustia. 1ª ed. Buenos Aires. Paidós. 2006.
Soler, C. Séminaire de lectura de texte Année 2006- 2007. Séminaire de L’ Angoisse de Jacques Lacan.

Cora Aguerre
5 de enero del 2018

Preludio 1 (descargar PDF)

La angustia presente

La angustia lo invade todo. Pero no todo es angustia. Hay fenómenos actuales que se presentan bajo la denominación del pánico y que se asocian a la angustia, no siempre con precisión. Son fenómenos disruptivos que provocan sorpresa, zozobra, incertidumbre y que tienen una particularidad: el estupor que producen es compartido por varios sujetos.

La característica común a estos acontecimientos imprevistos es que marcan una discontinuidad y, a la vez, una separación de aguas entre el discurso analítico y el discurso social.

El pánico, con sus fenómenos de terror, de espanto, de conmoción, se juega en el campo social, mientras que la angustia afecta solo al sujeto. Su desencadenante no es tanto un suceso de masas como un encuentro particular con lo real. Por eso Colette Soler, en su reciente curso sobre Advenimientos de lo real, escribe que ante el pánico el trabajo analítico se detiene (Soler, 2016, 11).

La fobia, en cambio, en tanto que modulador de la angustia a través de sus declinaciones, puede llegar a conformarse como síntoma analítico, permitiendo así una elaboración.

El pánico es un interruptor de la cura; la angustia, no impide continuar el tratamiento.

La Jornada de Escuela, de marzo de 2018, y el Encuentro Internacional de los Foros, de septiembre del mismo año, van a orientar sus trabajos sobre las emergencias de lo real, de las cuales la angustia ocupa un lugar princeps. Por efecto del azar, que es uno de estos emergentes, ambos eventos se van a desarrollar en dos lugares, Tarragona y Barcelona, que han sufrido recientemente atentados terroristas.

Más allá del azar, los analistas nos vemos interpelados cada vez más por la conmoción social que este tipo de acontecimientos producen, trátese del pánico de los atentados, trátese del pánico de los mercados. Al mismo tiempo, hemos de seguir atendiendo en nuestras consultas ese real que nos plantea la angustia.

Es el punto de volver a la lectura del Freud de Inhibición, síntoma y angustia (1926), que subraya el peligro –no el sufrimiento– como el punto central que divide el miedo del sujeto: exterior e interior. Ante el primero cabe la huida muscular; ante el segundo –el peligro interno causado por la excitación pulsional– no existe escape posible.

Leyendo desde Lacan el postulado freudiano, podemos sostener hoy que el peligro no responde exactamente a esa dicotomía, sino más bien a la del binomio los otros / el Otro. Pero la sorpresa es que ni el objeto que escribimos con a minúscula, ni el Otro que configura el lenguaje son exteriores al sujeto. Ya que el yo lleva en su seno el objeto a, y el propio sujeto no tendría existencia sin la presencia del Otro.

No estamos, por tanto, ante una dicotomía, sino ante la constitución éxtima del sujeto.

Tras la envoltura de lo Imaginario y el baño de lengua de lo Simbólico, lo Real está siempre a punto de emergencia

Eso es la angustia, lo que no engaña, lo que no se presenta sin objeto (Lacan, 1962 / 2006, 82), es decir, sin Otro.

Francisco Estévez
21 diciembre 2017

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Presentación

La angustia nos convoca para despertar como psicoanalistas: la angustia que lleva a un sujeto al análisis, la angustia que surge en ciertos pasajes de la cura, la angustia tras el atravesamiento del fantasma que encara su más allá para una conclusión. Nos convoca el acto analítico, a veces no sin angustia.

La angustia también nos convoca como ciudadanos-psicoanalistas, advertidos del horror de saber frente a lo real y su denegación sistemática en la cura y en lo social, para despertar en estos tiempos de pase entre un mundo donde los pilares que asentaban nuestra civilización ya no existen, socavados por el discurso capitalista y la tecno-ciencia, y otro que todavía no advino y donde se presiente la amenaza a los vínculos humanos y hasta a la propia vida.

Freud y Lacan evolucionaron en su manera de conceptualizar la angustia a lo largo de su enseñanza. Freud desde pensarla como acúmulo de líbido sexual que no encuentra descarga efectiva, hasta la conferencia La angustia y la vida instintiva (1931) donde concluye: “lo temido, el objeto de la angustia, es cada vez, la aparición de un instante traumático que no puede ser tratado según el principio del placer”, cuestionando la diferenciación que previamente había establecido entre angustia real y neurótica, entre peligro exterior e interior.

Lacan también hace su recorrido desde el Seminario X La angustia, definiéndola como el afecto que no engaña en la relación entre el sujeto y el Otro, y que surge ante la inminencia del acercamiento del deseo, enigmático en su goce, del Otro que me atrapa como objeto, hasta el Lacan de "La Tercera" donde formula “la angustia síntoma tipo de todo advenimiento de lo real” en "La Tercera", real sin el Otro, angustia de verse reducido a un cuerpo.

Todo un programa para revisitar la angustia y su papel central en la estructura del parlêtre.

Esperamos vuestra asistencia y participación para poder seguir pensando juntos la experiencia del anudamiento humano.

Blanca Sánchez Gimeno
Coordinadora de la Comisión Científica DEL de la Jornada de Escuela

Comisión científica
Blanca Sánchez (coordinación)
Cora Aguerre, Francisco Estévez, Gloria Fernández de Loaysa, Ana Martínez,
María Luisa de la Oliva.

Comisión de organización (FPT)
Isidre Bosch y Cristina Santiago (coordinación)
Clara Bernant, Franc Estévez, Graciela Gómez, Esther Jiménez, Araceli Luque, Francesc Masnou, Xavier Moriones, Isabel Osorio.

 

 

 

Programa Jornada de Escuela

 
     
 

Asambleas

Asamblea General ordinaria de la Federación FFCLE (F9) - Tarragona 5 marzo 2018
La Junta de la Federación de Foros de España F-9 convoca a los miembros
de los Foros federados a la Asamblea general ordinaria que se ha de celebrar en Tarragona el día 5 de marzo 2018,
en el Fòrum Psiconalític Tarragona (FPT),
Via del Imperi Romà 11, 43003 Tarragona.

Asamblea de Escuela: 9:00h primera convocatoria, con un mínimo de 1/3 de los asociados con derecho a voto. 9:30h segunda convocatoria sea cual fuere el número de asociados.

Informe Representante: 11:30h

Asamblea FFCLE-F9: 12:00h en 1ª convocatoria, 12:15 en 2ª convocatoria se prevé finalizar a 14:00 horas.

solicite más información...

 
 
sede legal: c/ Oquendo, 5- 2º C
20004 San Sebastián - Donostia


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