El saber del psicoanalista y su saber hacer

PRE-TEXTOS y CITAS

Por el hilo se saca el ovillo
Mª Luisa de la Oliva

Jornada «El saber del analista y su saber hacer»
Rithé Cevasco
Pre-Texte
Colette Soler

Consultar... Citas de J. Lacan a propósito del tema de estas Jornadas.

Por el hilo se saca el ovillo > pre-texto de Mª Luisa de la Oliva

El saber del psicoanalista tiene mucho que ver con el saber que no se sabe, saber en lo real. Eso es posible demostrarlo, deducirlo. El dispositivo del pase nos permite verificarlo. En Medellín, en el Encuentro Internacional de Escuela, escuchamos los testimonios de las dos últimas AE donde se podían localizar algunas balizas de ese imposible.

Síntoma y fantasma son una muestra del lado del pathos de cómo el parlêtre es un apaño para suturar ese no saber. Un apaño que secreta modalidades de goce incrustadas, encriptadas para el propio sujeto que las padece. Padeciendo a la vez de los engaños con los cuales se consuela de lo Real como imposible.

Curiosa palabra la de “apaño”, con la cual hoy en día muchos jóvenes nombran a sus partenaires. Y es que para el hombre, una mujer puede ser un síntoma, el “apaño” para arreglárselas con el imposible de la no relación sexual. Lo que ocurre, es que a menudo el hombre se las apaña mal con una mujer. Se embrolla.

También una mujer tiene que apañárselas con ese agujero en el Otro respecto a lo que dice de ella en tanto que mujer. También ella se embrolla mientras espera ese saber, sea a través del padre, la madre o su partenaire.

En castellano existe el refrán: “por el hilo se saca el ovillo”. Hilos con los cuales se teje la tela, el paño de nuestro inconsciente. Gracias a lo que éste suelta y que se cuela por las rendijas del lenguaje, gracias al sentido llevado al límite del sinsentido, en una cura se puede llegar a saber cómo se ha devanado ese hilo, cómo se ha producido la madeja, el ovillo, cómo se enrolló alrededor de un eje.

Al final de su enseñanza, Lacan nos dice que el análisis consiste en eso: en saber cómo uno se embrolló. Conocer su síntoma es saber desembrollarlo,(1) manipularlo, poder apañárselas con eso. Tenemos tres hilos, cada uno con su consistencia: R,S,I, para poder rehacer la madeja de otra manera diferente, gracias a un cuarto hilo. Cómo hacerlo es asunto del analizante, pero también dependerá del savoir faire del analista.

¿En qué consiste ese savoir faire? ¿De qué saber se trata cuando hablamos del saber del analista?

Un analista es lo que puede destilarse contingentemente de la operación analítica. Es su producto, y tiene un carácter único que además es didáctico. Es un saber de su inconsciente llevado hasta el límite del no sentido, de lo no sabido que se goza. Es un saber que ya no es supuesto, y es un saber sin sujeto. Pero ¿cómo enseñar aquello que ha sido producto de un acto? Eso, no es del orden ni del conocimiento, ni de la información, que son justamente dos ideales de nuestro tiempo.

Ese saber, tendrá que trenzarse con la formación y el control. Pero el saber hacer del analista, además añade otra cosa a esa trenza. Si bien implica un saber en cuanto a la praxis, éste no está contenido en ningún libro de recetas, no tiene reglas formalizadas aunque sí se enmarque en cierta dirección de la cura. Es algo que se “cocina” en el caso por caso. Pero ¿cómo?

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(1) - J. Lacan, L’insu que sait de l’une bevue s’aile a mourre. Seminario XXIV. Inédito.
Lección 16-11-1976.


Jornada «El saber del analista y su saber hacer» > pre-texto de Rithée Cevasco

Retomo la evocación del «logo» de nuestra Jornada cuya metáfora ha tejido M.L. de la Oliva. El saber del analista y su saber hacer se ejercen en los cortes de sentidos en el hilo de la madeja que se va desovillando en las asociaciones libres del analizante. Las intervenciones, e interpretaciones son variables en los diversos momentos de la cura. El saber-hacer del analista concierne a la oportunidad, no programable, de tales intervenciones.

Hablar un «saber hacer» del analista es poner el acento sobre la vertiente pragmática del saber, e incluso sobre su vertiente performativa. Lo cual no descarta su relación con el saber de la doctrina que lo orienta.

En lo que concierne a la articulación entre saber del analista y su saber hacer, no la abordamos como una oposición binaria, tampoco queremos detenernos en los meandros de un interrogante del estilo: quien surgió primero ¿el huevo o la gallina?

No obstante, esta articulación es problemática. No podemos olvidar la hiancia que los separa. Más aun cuando apuntamos al valor del acto analítico. Lacan ha señalado muy tempranamente en su elaboración acerca del tiempo lógico que el saber no antecede al acto sino que viene a continuación. Aun cuando no podamos olvidar que también existen condiciones de saber del «acto» (en el curso de su trayecto temporal) por más que este suponga siempre un salto al límite.

La expresión «saber-hacer» encuentra un uso fuera de nuestro campo, y principalmente en el campo del arte. (1)

No obstante la referencia al saber-hacer del artista, que puede ser para nosotros una enseñanza –basta evocar todo lo que le ha enseñado a Lacan el «saber hacer» de Joyce con su escritura– no es la del analista que, sin duda, no es un artista.

La vertiente artesano/artista la encontramos más bien del lado del analizante así como del lado del propio inconsciente, en su componente Arbeiter (trabajador) incansable.

Lacan ha enfatizado el saber-hacer del inconsciente con lalengua. Y lalengua en juego en un análisis es sin duda la del analizante. ¡Y que haya suerte (oportunidad) para que el analista sepa hacer con lalengua singular del analizante y que pueda hacer resonar con el fin de conmover a su inconsciente, aquello que va en otro sentido que el sentido de sus dichos.

El analista  –tal es la regla fundamental que fija su posición– se mantiene en «atención flotante». Suspende así todo saber previamente adquirido, para dejarse estar en un estado de disposición  de apertura a la recepción de lo sorpresivo e inédito que podrá surgir del desfiladero de las palabras que, sesión tras sesión, desgrana el analizante.

El texto de presentación de nuestra Jornada pone el acento sobre lo que no es ese «saber hacer del analista»: ni saber profesional, ni saber de la experiencia (aunque...), ni don (con todo quizás sí algunas virtudes: disponibilidad, tacto, respecto, prudencia, saber hacer con la temporalidad de la cura)... nada de todo ello y sin embargo quizás un poco aun cuando «no todo».

Me ha sorprendido no haber encontrado la expresión literal (a menos de omisión por mi parte) «saber hacer del analista» en Lacan. Me inclino a pensar que Lacan tuvo probablemente un extremo cuidado para no inducir una infatuación de quien pretendería identificarse con un supuesto «saber hacer» del analista. Hemos asistido, en más de una ocasión, a esas imitaciones caricaturales del supuesto saber-hacer de Lacan.

Podemos postular que el saber hacer del analista, tal como el síntoma, es propio de cada uno e inimitable.

Podemos interrogarnos: ¿habrá algo de ese saber hacer del analista que «pasa» al analizante pasado a analista? ¿El «toque» del saber hacer del analista estaría en el origen de ciertas filiaciones, ciertas transmisiones, ciertos estilos del hacer?

No pretendemos analizar estas «filiaciones» como el resultado de una «identificación al analista», sin embargo no podemos descartar que entre en juego en lo cotidiano de la práctica analítica, ya que, en efecto, no todo analista practicante espera el momento de su «pase» o de su final de análisis para instalarse como analista.

Se nos impone un interrogante: existiría una relación entre el saber hacer del analista y el síntoma final del analizante que deviene psicoanalista? Hablamos del analista como síntoma (Lacan lo ha hecho):¿como se las arregla el analista en relación con su síntoma de psicoanalista?

Lacan afirma que su síntoma es su real. Real que sitúa en la prolongación del de Freud. Sus seminarios están ahí, en particular en la última parte de su enseñanza, para dejarnos entrever cómo lidiaba con ese real, e intentaba ceñirlo con ese hacer manipulable de los nudos borromeos. Nuestro síntoma como analista, ¿se inscribe en la prolongación del síntoma de Lacan, y nos confronta a su vez con un tener que saber hacer con lo real?

El saber analítico -sea textual o sea referencial- es un saber que gira en torno a un Insu (insabido) que nunca pasará al su (sabido). Unas citas de Lacan nos invitan a reunir ambos saberes en el «saber hacer analítico»:(2)

«De su lado (el del analista) hay S2, hay saber, ya sea que se obtenga este saber escuchando a su analizando, o que se trate de saber ya adquirido, registrable, lo que hasta cierto punto se puede reducir al saber hacer analítico.»(3) Y de manera aun más contundente: es «indispensable que el analista sea al menos dos. El analista, para tener efectos y el analista que esos efectos, los teoriza.»(4)

Nada nos conduce a formular una falsa antinomia entre saber y saber hacer. Más ganaríamos orientándonos en el sentido donde nos conduce el Insu en la doble dimensión del saber textual y referencial: poética y topología.(5)

Todo radica en la manera de hacer con la hiancia, que no puede colmarse, entre saber teórico y saber actualizado en la práctica analítica. Ambos saberes finalmente tienen que saber hacer, «ingeniárselas» con un real irreductible.

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(1) Ver por ejemplo L. Boubli: Savoir-faire. La variante dans le dessin italien en XVIème siècle.
(2) - Ver texto de Colette Soler de presentación de esta Jornada en la web de la Jornada.
(3) - J. Lacan, J. Lacan, Le Séminaire, Livre XVII, L’envers de la psychanalyse (1969‑70), Paris, Seuil, 1991, p. 38. Versión en castellano, El seminario de J.L., libro 17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, BsAs.: 1992, p. 35.
(4) - J. Lacan, RSI (seminario inédito), 10 de diciembre de 1974.
(5) - Evocamos así el libro de M. Bousseyroux: Au risque de la topologie et de la poésie, élargir la psychanalyse, Erès, Toulouse, 2011.


Pre-Texto > Colette Soler

Se aproximan las Jornadas europeas de Escuela de enero 2017 en Barcelona. Pero antes tenemos las Jornadas anuales de la EPFCL-Francia en París sobre el tema: Actos e inhibición que esperamos podrán recibir igualmente a los colegas de otras zonas lingüísticas ya que se aseguran las traducciones en las diversas lenguas.

El tema elegido para estas Jornadas europeas del 21-22 de enero, El saber del psicoanalista y su saber hacer, no es un tema clásico. Ciertamente, el “saber del psicoanalista” es una expresión de Lacan que se encuentra en sus conferencias en Sainte Anne de 1970. En cambio no se pronunció sobre su “saber hacer”, sobre qué es, qué lo determina y cuales son sus límites. Esta noción de “saber hacer” interroga en el fondo la práctica de lo que, antes de Lacan, habríamos llamado la técnica analítica. No podemos ignorar que Lacan se consagró a eclipsar esta expresión con sus construcciones sobre la lógica y la topología del acto analítico que, sin duda, marcan una orientación, pero que se mantienen muy a distancia de la preocupación del “¿Cómo hacer?”, siendo éste un interrogante que preocupa a los analistas, por poco que tomen en serio su discurso.

Este capítulo de la relación entre el saber y el saber hacer del analista es un tema casi virgen y puede desconcertar, sin embargo esto constituye en realidad una gran ventaja para estas jornadas. No hay manera, en efecto, de avanzar en la cuestión sin poner forzosamente algo personal, no sólo en tanto lector de Lacan, sino y podemos desearlo, con elaboraciones de la propia cosecha de cada uno.

Entonces es un tema que nos interpela y es a su vez también crucial, porque finalmente se refiere nada menos que a los recursos que la llamada “formación” deja a un analista, y la puesta en juego más amplia de la transmisión misma del psicoanálisis.

Aprovecho este breve pretexto para informar de una iniciativa tomada por la Comisión de organización de las Jornadas, que invita a participar en ella a cada miembro de la Escuela.

Se trataría, como preliminar, de recoger las observaciones de Lacan que conciernen a nuestro tema, explícita o implícitamente. Seguramente hay muchas más que las que ya hemos comenzado a recoger y contamos pues con la colaboración de todos aquellos que quieran ayudar a completar ese thesaurus: que cada uno vea pues lo que encuentra y nos lo envíe, sea directamente o pasando por la lista de la IF.

Para comenzar retengo tres citas:

1. -“Los psicoanalistas son los eruditos de un saber del que no pueden conversar. Esto es algo muy diferente a la mistagogia del no-saber.” J. Lacan, "Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad" (19-12-1967).

2. “Uno solo es responsable en la medida de su saber hacer.” J. Lacan, Séminario XXIII, El sinthome, (20-1-1976) En estas dos primeras citas el tema está explícitamente evocado.

Añado una tercera en la que Lacan alude a un saber hacer insuficiente, signo de que no desconocía la cuestión:

3. “No hay más que la poesía que permita la interpretación. Es por eso que yo no llego más, en mi técnica, a lo que ella sostiene. Yo no soy bastante poeta. No soy poâte-assez”. J. Lacan, Seminario inédito L’insu que sait de l’une bévue, s’aile à mourre, (17-5-1977)

Citas de J. Lacan

"Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad" (19-12-1967), Otros escritos, Paidós,
p. 379.
Los psicoanalistas son los eruditos de un saber con el que no pueden conversar. Esto es algo muy diferente a la mistagogía del no-saber.
Seminario 23, El sinthome, (20-1-1976), Paidós, p.59 Uno solo es responsable en la medida de su saber hacer.
Seminario inédito L’insu que sait de l’une bévue, s’aile à mourre, (17-5-1977) “No hay más que la poesía que permita la interpretación. Es por eso que yo no llego más, en mi técnica, a lo que ella sostiene. Yo no soy bastante poeta. No soy bastante poâte”. J. Lacan, Seminario inédito L’insu que sait de l’une bévue, s’aile à mourre, (17-5-1977)
Problemas cruciales del psicoanálisis.
19-5-1965 (inédito)
Es éste el deseo del analista en la operación: llevar al paciente a su fantasma original, eso no es enseñarle nada, es aprender de él cómo hacerlo. El objeto a y su relación, en un caso determinado, con la división del sujeto; esto es el paciente que sabe hacer allí. Y nosotros estamos en el lugar del resultado, en la medida en que lo favorecemos.
Proposición del 9 octubre sobre el psicoanalista de la Escuela (1967), en Otros escritos, p.268 Esto no autoriza de modo alguno al psicoanalista a contentarse con saber que no sabe nada, porque lo que está en juego es lo que tiene que saber. Lo que tiene que saber puede ser delineado con la misma relación “en reserva” según la que opera toda lógica de ese nombre. Eso no quiere decir nada “particular”, pero eso se articula en cadena de letras tan rigurosas que, a condición de no fallar ninguna, lo no-sabido se ordena como el marco del saber.
Seminario XVII El reverso del psicoanálisis, 17 diciembre 1969,
Paidós, 1999. p.35
De su lado (el analista) hay S2, hay saber, ya sea que obtenga este saber escuchando a su analizando, o que se trate de saber ya adquirido, registrable, lo que hasta cierto punto se puede reducir al saber hacer del analista.
Seminario 19, … o peor, 21 junio 1972,
Paidós, p. 230.
..invito a que el analista, para ser digno de la transferencia, se apoye en ese saber que, por estar en el lugar de la verdad, puede interrogarse como tal sobre lo que desde siempre atañe a la estructura de los saberes: desde el saber hacer hasta el saber de la ciencia. Desde allí, por supuesto, interpretamos.
Discurso de clausura del Congreso de Strasburgo, 13 octubre 1968, Lettres de l’École freudienne, 1970,
nº 7, p. 157-166.
…un clínico se separa de lo que ve para adivinar los puntos clave y ponerse a aporrear en el asunto. No es en absoluto para disminuir el alcance de ese saber hacer (savoir-faire). No se pierde nada. Con una sola condición, es la de saber que ustedes, lo más verdadero que hay en ustedes, forma parte de ese teclado. Y que naturalmente, como no se toca con la punta de sus dedos lo que es sí-mismo, cuando se está justamente como se dice, al margen (sur la touche) cuando se es la tecla misma (la touche soimême), estén ustedes bien seguros de que falta siempre algo a vuestro teclado y de que es con eso con lo que ustedes tienen que ver. Es porque falta siempre algo a vuestro teclado que al analizante, ustedes no lo engañan, porque es justamente en lo que les falta a ustedes que él va a poder hacer bascular lo que a él le enmascara la suya. Son ustedes quienes le servirán de vertedero.
Intervención de J.Lacan en el Congreso de la EFP, La Grande-Motte,
02-11-1973,
Lettres de l’École freudienne, nº 15, 1975, p.69-80
Debemos saber que en la interpretación, en lo que nos parece ser el soporte mismo del sentido, hemos llegado al punto que, de toda interpretación (es lo que he dicho primero) los efectos son incalculables. No es ahí que reside nuestro saber, por consiguiente, si saber, como se dice, es prever. La cosa que es saber del analista, es que hay uno que no calcula ni piensa ni juzga, sino que cifra, y que es eso lo que es el inconsciente.
Seminario XVI, De un Otro al otro, Lección 5 marzo 1969, Paidós, p. 191. …Este saber arreglárselas (savoir-y-faire) sigue aún demasiado cerca del saber hacer (savoir-faire), sobre el cual se presentó antes un malentendido que por otra parte favorecí, con objeto de atraparlos a ustedes por donde se debe, por las bolas. Se trata más bien de saber estar allí (savoir-y-être).
Conferencia en Ginebra sobre el síntoma, [4-10-1975] , en Intervenciones y textos 2, Manantial, p.117 No estaría mal quizá que el analista dé cierto testimonio de que sabe qué es lo que hace. Si hace algo, decir, no sería quizá excesivo esperar que, de lo que hace, dé testimonio de alguna manera.

La Comisión Científica les hace llegar las siguientes informaciones:

1. Las intervenciones se atendrán a dos modalidades que se irán alternando en diversas mesas de trabajo: intervenciones breves (de 5 min) e intervenciones más prolongadas (de 15 min)

2. Las propuestas de intervención se han de enviar a la Comisión Científica antes del 15 de octubre 2016. A partir de su recepción la Comisión Científica seleccionará las ponencias de 15 min y las de 5 min.

3. La fecha límite de entrega del texto completo y definitivo (necesario para los traductores) es el 2 enero 2017 La Comisión Científica está compuesta por los tres secretarios de los secretariados del pase de Europa y por los tres miembros de Europa del Consejo de animación y orientación de la Escuela.

4. La Comisión Científica quiere señalar que nuestro tema apunta a la articulación entre los dos términos del enunciado, el saber del analista y su saber hacer. No se trata de abordar o uno u otro, sino precisamente la interrelación entre ambos, lo cual no niega la eventual hiancia que les concierne.

Fechas: 21 y 22 de enero 2017 (el sábado la jornada entera y el domingo, media jornada)
Lugar: Auditori AXA, acceso por Avda. Diagonal, 547 y por calle Deu i Mata, 111

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Comisión Científica
Rithée Cevasco (España), Mª Luisa de la Oliva (España), Mª Teresa Maiocchi (Italia), Mario Binasco (Italia), Colette Soler (Francia), Patricia Zarowsky (Francia)

Comisión de Organización
Ana Martínez (coordinación), Jorge Chapuis, Ramon Miralpeix, Guillem Pailhez

Traducción simultánea a tres lenguas:
castellano, italiano, francés

Información
Teléfono +34 934 108 317 de lunes a jueves de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:00
ana.westerhausen@gmail.com